El bipedismo en el proceso evolutivo de la especie humana.


  • La primera y más importante consecuencia del bipedismo fue la diferenciación en la función de varias partes del cuerpo, principalmente de las piernas y los brazos. Las piernas se especializan en exclusiva como aparatos locomotores y los brazos y manos en aparatos prensores, manipuladores y táctiles, lo que provoca una progresiva transformación: menor tamaño y fuerza de hombros y brazos, mayor habilidad y precisión de la mano, etc.

  • La liberación permanente de las manos las dejó dispuestas tanto para coger útiles ocasionalmente (piedras, palos, huesos) como para llevar permanentemente un útil cuyo manejo hubiera encontrado conveniente. Este útil fijo educaría a su vez la mano transformándola en un órgano manipulador de instrumentos cada vez más perfecto. Es lógico pensar, además, que se perfeccionarían estos útiles y se copiarían los mejores de otros miembros del grupo. El lento perfeccionamiento de éstos es la línea que marca el progreso de los homínidos en esta etapa.


El disponer de herramientas cada vez más adecuadas y diversas trajo dos nuevas consecuencias:


  •  El perfeccionamiento de la defensa y la explotación de nuevas fuentes de alimento, lo que permite aumentar y diversificar la dieta. Con un palo se puede escarbar en la tierra dura donde unos dedos sin garras se muestran impotentes, y con una piedra medianamente afilada puede abrirse el cadáver de un animal que se muestra resistente a una dentadura débil y pequeña. Esto ultimo tuvo una importancia crucial ya que situó al homínido en una dirección evolutiva contraria al resto de las especies animales, todas ellas confinadas a un alimento específico. Así, el homínido se emancipa de su especialización a un determinado alimento y a un determinado modo de conseguirlo. Al principio su dieta de proteínas es mínima; la actividad principal para conseguirla es la captura de pequeños insectos, reptiles etc., y más adelante el carroñero. 


Ahora, es posible la caza. Esto va a significar que a partir de ahora disputará una variedad creciente de alimentos a otras especies. Además aprenderá a transformar esos nuevos alimentos adecuándolos a su aparato digestivo, para lo cual fue de vital importancia la aparición del fuego. De esta manera, la aplicación del útil a la obtención y a la transformación de alimentos convierte al homínido en un ser autótrofo que adapta los alimentos a su propio aparato digestivo frente al resto de animales heterótrofos que configuran su aparato digestivo a un determinado alimento. Este carácter autónomo de los homínidos es esencial para nuestro proceso evolutivo. El hombre es la única especie que procede a una manipulación y transformación del medio para adaptarlo a sus necesidades, en vez de adaptarse él a las exigencias del medio.

Comments

Popular posts from this blog

Sociedad neuronalmente violenta

Modernidad Líquida

Una sociedad distópica